8 abr. 2009

Historias de tablón

Por Jonathan Polizzi

La Primavera que Laspada hablo de más

Los ubicó en el tiempo: el primer fin de semana de la primavera 2006. Cada persona le da la bienvenida a esta nueva y hermosa estación del año de forma diferente. Las alternativas son infinitas y depende de cuestiones generacionales, pero generalmente nosotros, los bahienses, ese fin de semana en donde se le dice adiós al crudo invierno y se le da la bienvenida al calor, la pasamos en Monte Hermoso. En esa semana, la extensa playa montermoseña recibe a miles de bahienses. Sobre todo de adolescentes que buscan descontrol, y de padres que buscan el control. También hay quienes priorizan los paisajes o la tranquilidad y prefieren descansar entre las sierras o en la calma del mar de pehuen-có. Otros no tienen la suerte de poder viajar y en esos días pasan sus tardes en el paseo de las esculturas o el parque, y entre mate y recitales, comparten jornadas agradables. Pero en ese año y para esa fecha hubo algunos que dejaron al margen las tradiciones bahienses y fueron a pasar al menos un día, o mejor dicho, algunas horas, a la capital de la Republica, precisamente al barrio de Almagro.
Fecha número ocho de la primera rueda de la B Nacional. Olimpo viajaba a Buenos Aires para visitar a un conjunto calamar que venía golpeado. En oposición, el team de Madelon invita a soñar con un ascenso debido a que estaba a una sola unidad del líder Chacarita y con un partido menos. La cancha de Almagro (el estadio de Platense se encontraba suspendido) la tarde del 23-9-06 no se colmó de hinchas Aurinegros, pero sí había un marco aceptable. Aproximadamente fueron cuatrocientas las personas que marcaron una nueva tendencia primaveral. Tengo un amigo que dice: “El fin de semana que empieza la primavera siempre hace un frio de c… es una ley de Murphy”. Pero al menos ese día la ley quedó derogada porque hizo una tarde increíble, clima ideal para observar un partido de fútbol.
Como en toda previa, hubo: cánticos, hinchas intentando ingresar sus banderas como sea, gente tomando algo refrescante para apaliar el calor y para ir entrando en clima, algunos pidiendo colaboración para la entrada, pero en realidad lo mas curioso fue que muchos otros estaban brindando su palabra para distintos medios. Esa tarde se encontraban entre los hinchas Aurinegros los periodistas de: TN, mundo ascenso, el aguante y algunos otros. Todos ellos registrando testimonios e imágenes de la pasión Aurinegra, lo cual denotaba la importancia que teníamos en la categoría. Hasta ahí era una tarde perfecta.
Luego de un viaje tan extenuante de 687 kilómetros uno quiere ver a su equipo ganar desde el minuto cero. No fue exactamente así, pero sí muy similar, debido a que a los cinco minutos de juego, el intratable Ismael Blanco ya inauguraba el marcador y nos ponía arriba del tanteador por uno a cero.
La emoción iba en aumento, todo el publico Aurinegro cantando y los hinchas de Platenses hace altura estaban totalmente enmudecidos. Olimpo no jugaba bien, la pelota y las oportunidades eran para Platense, pero cuando a un equipo le salen todas no hay formulas para contraatacarlo. A los 26 minutos Saúl laverni marca el punto del penal y Blanco volvía a facturar. Olimpo no encontraba la pelota, pero paradójicamente estaba arriba por dos tantos contra cero. La tribuna visitante era una locura, Olimpo ganaba y encima sin merecerlo, lo cual ese morbo tribunero hace que se festeje el doble. Ver las caras de los de Platenses totalmente atónitos, sin entender demasiado lo que estaba pasando, generaba un plus de alegría en los olimpienses que justamente no querían entender lo que estaba pasando. El partido estaba dos a cero y punto.
Comienza la segunda etapa y rápidamente Carrario sella lo que hasta ahí era una goleada. Llevarse una victoria como huésped no es tarea fácil, mucho menos tan abultada, lo cual creaba un clima sensacional. Pero Platense seguía jugando bien al fútbol y Olimpo a pesar de la ventaja continuaba sin hacer pie. Y como era de esperar Platense a base a un gran amor propio descontó a los 10 minutos de la etapa complementaria y reaviva la ilusión de los locales que hasta ahí se encontraban absolutamente decepcionados.
Con el partido 3-1 en favor de Olimpo ingresaba Mauro Sebastian Laspada. Venia de una larga inactividad, no recuerdo los motivos del por qué, pero lo cierto era que en la cancha se murmuraba: “A Laspada lo pone justo ahora que hace rato que no juega”. El fantástico Mauro en la primera intervención que tuvo, envío la pelota a unas de las tribunas que se encontraban inhabilitadas para el público, imprimiéndole al juego su sello y estilo particular. La segunda participación del central no fue mucho mejor, camiseteo dentro del área a un rival y Laverni pitó el segundo penal de la tarde. Gol de Platense. A falta de 15 minutos para la finalización del juego, las cosas estaban 3 a 2.
Ese resultado tenía mucho mas que ver con lo que sucedía en el campo, pero eso a nadie le interesaba. Esos 15 minutos que restaban sin dudas iban a ser para el infarto. Cada minuto seria eterno. El juego de Olimpo caía aun más y en contrapartida Platense se agrandaba. Hacia algunos minutos atrás se estaba festejando una goleada, pero de repente se rogaba por la finalización del cotejo. Recuerdo que había un hincha confiado arriba del paravalanchas que se mantuvo esos interminables minutos, cantando: “No pasa nada, no pasa nada porque no se van todos a la c… de su hermana”. Una de las canciones tribuneras mas antiguas de la historia y prácticamente en desuso, supongo que por ese motivo nadie se sumo en el emprendimiento, pero igualmente como solista el hincha siguió empeñado con demostrarle a los rivales que él no le tenia miedo al empate.
Después del grueso error, el eterno número 2 seguía sin encontrar la brújula. Ningún hincha Aurinegro duda de las capacidades del Pelado como futbolista, pero ese día estaba desorientado completamente. Cerraba mal, estaba errático en los pases y se lo notaba perdido. Obviamente los ánimos en la tribuna no eran los mismos que en el comienzo de la segunda etapa, por lo que cada intervención del central generaba un cierto murmullo en el público. El partido se diluía y Olimpo estaba obteniendo tres puntos vitales en su camino por conseguir el campeonato Apertura de la B Nacional. Uno de las últimas bolas de la tarde, el esférico estaba en control de los marrones, que toqueteando llegaron al área rival. Casi de casualidad, después de un tímido despeje la pelota llega a los pies de Charles Pérez, quien sin titubear y a pesar de tener poco ángulo remató un potente disparo hacia el arco que defendía Marcos Gutierrez. Sin dudas, esa no era la tarde de Mauro y la cerró con un grito que lo confirmaría. Automáticamente después que el volante calamar rematase, Laspada grito en dos ocasiones consecutivas: “Déjala Marcos se va, déjala Marcos”. Gutierrez, gracias al cielo, los santos, la virgen desatándoos, etc etc, no le hizo caso y sacó una pelota espectacular del ángulo. Quienes estábamos atentos y escucháramos la expresión de Laspada, no lo podíamos creer. Lo queríamos matar. Fue la primera vez que se me escapó un: “Laspada la p… que te parió”. Claro que Olimpo ganó el partido y luego seria el campeón. En eso tuvo mucho que ver Mauro Sebastian, por eso les pido mis disculpas formales: al defensor y a su madre. Perdón Mauro, perdón mamá de Mauro.
Un dato al margen, el insistente hincha que cantaba: “No pasa nada, no pasa nada, porque no se van todos a la c… de su hermana” término contagiando a todo el público uno vez que finalizó el cotejo, y un tanto en broma y otro tanto en serio, se despidió al equipo con esa música. Probablemente los futbolistas poco entendieron, pero a esa altura ya nada importaba.


http://www.youtube.com/watch?v=ueqnWIfNz2U

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